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HACER FAMILIA

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HACER FAMILIA

Hacer Familia, que nace en 1994 con el objetivo de aportar puntos de referencia a las familias, principalmente sobre dos pilares: las relaciones de pareja y la educación de los hijos, contando para ello con especialistas de prestigio.

Hacer Familia se dirige a cualquier persona interesada en ahondar en la educación de los hijos y en las diversas cuestiones que se presentan a lo largo de la vida familiar.

Tenemos claro que la tarea de educar es un oficio para toda la vida, donde uno no puede educar en marzo, descansar en abril y retomar en mayo. Es un proyecto de por vida que conviene tener bien trazado. Somos para aquellos deseosos de elevar el listón de los suyos para que la generación de sus hij@s supere a la de sus abuelos. Esto es el verdadero desarrollo.

Hacer Familia ayuda a las familias y las orienta facilitandole consejos y opiniones de expertos en temas siempre de interés general para padres tales como:

EMBARAZO      BEBES  NIÑOS   ADOLESCENTES   JOVENES   PAREJA   FAMILIA   MUJES   

OPINIÓN   ACTUALIDAD   PSICOLOGIA   EDUCACIÓN   SALUD   NUTRICIÓN   MOTOR   OCIO  

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Te invitamos a visitar nuestra web www.hacerfamilia.com. y a seguirnos!

March 14, 2017, 4:31 p.m.

AFICIONES, ¿QUÉ INTERESA A LOS ADOLESCENTES?

Qué interesa realmente a los adolescentes

Foto: ISTOCK Ampliar foto

Música, pintura, alfarería, deportes, espeleología, baile, ajedrez, modelismo, jardinería... Sería imposible citar todas las aficiones que pueden despertar el interés de nuestros hijos. Ahora bien, ¿qué característica debe tener una actividad para resultar atractiva a sus ojos adolescentes y a sus pocas ganas de moverse más de lo necesario?

¿Qué interesa a los adolescentes?

El interés está directamente relacionado con las APTITUDES. Algo que pensemos que no somos capaces de hacer, no va a despertar en nosotros ningunas ganas ni siquiera de intentarlo. Es fundamental presentarles a nuestros hijos las actividades como un reto asequible y del que pueden salir vencedores. Esa "victoria" será la motivación para volver a repetir y poco a poco ir creando la afición.

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Igualmente importante es el papel que juegan los SENTIMIENTOS en el desarrollo de un hobby. Por ejemplo, en una familia con varios hermanos ser el músico, el artista, el actor o el entendido en plantas, puede ser una forma muy sana y productiva de que nuestro adolescente se reconozca asimismo en la vida familiar, cuando todo el resto de su identidad parece hacer aguas. También una afición compartida con uno de los padres puede ser el vínculo de unión en momentos donde otros cauces de comunicación parecen rotos.

El valor educativo de las aficiones

Una afición tiene en principio la finalidad de entretenernos. Sin embargo, las oportunidades educativas que encierra el cultivo de un hobby son innumerables. Vamos a fijarnos en tres de ellas, que son muy necesarias en la educación de los adolescentes.

- El verdadero aficionado es constante. Una vez descubierto el interés por esta actividad con el reto asequible que citábamos antes, nuestro propio hijo irá planteándose retos superiores que requerirán de paciencia, constancia y superación de pequeñas frustraciones para ir cubriendo nuevas metas, lo que a su vez le despertará la inquietud de plantearse nuevos retos que resolver.

- La capacidad de desarrollar estrategias y de resolver problemas inesperados son habilidades que se van adquiriendo a medida que uno adquiere maestría en su afición. Por ejemplo, el aficionado a la jardinería está cuidando sus plantas de temporada y ya está planificando qué plantar, dónde y cómo para que su jardín se mantenga bonito todo el año. Un aficionado a la espeleología planifica minuciosamente sus salidas, el material que necesita y tiene previstos planes alternativos ante la posibilidad de que surjan imprevistos.

- Una buena afición colabora en mucho a la construcción de una autoestima adecuada y realista.

Y a esta edad, ¿a qué se puede aficionar mi hijo adolescente?

A muchas actividades de campos muy variados. Qué pautas hay que tener en cuenta a la hora de proponerlas. Puede que ya sepamos por dónde van los gustos de nuestro hijo y también es posible que hasta ahora no le hayamos facilitado el desarrollo de esa actividad por el simple motivo de que a nosotros no nos gusta, porque no nos parece importante dedicar tiempo a esas niñerías, porque total no es nada que nos vaya a reportar un beneficio.

Como hemos indicado anteriormente para fomentar una afición es tan importante que nuestro hijo sea capaz de realizarla con éxito, que tenga cualidades para ello, como que se sienta seguro, apoyado y reconocido. No perdamos de vista, como señala el profesor Polo, que "lo interesante puede transformarse en aburrido, en decepcionante, en algo que a uno no le atrae si es que deja de ser asequible". Sería un error querer compartir la afición con nuestro hijo por el ajedrez pretendiendo que juegue a nivel profesional desde el principio, o que se aficione a la música clásica llevándole por primera vez a escuchar un concierto de Hyden.

Así pues, en ocasiones el gusto por una determinada actividad lo manifestará nuestro propio hijo, pero también puede ocurrir que haya disciplinas muy acordes con sus capacidades y no pueden aficionarse a ellas, simplemente porque no las conocen.

Aficiones, ¿qué interesa a los adolescentes?

- Cualquier momento es bueno y adecuado para iniciar el cultivo de una nueva afición. El ser humano, por muy aburrido que esté, puede descubrir nuevos intereses que lo devuelvan a la acción.

- Dedica tiempo a analizar si nuestro hijo sabe organizar su tiempo libre, si cultiva alguna afición saludable y la comparte con sus amigos.

- Procura descubrir nuevos intereses, que amplíen los horizontes de nuestros hijos adolescentes y les muestren de cuántas cosas son capaces y cuánto pueden llegar a divertirse simplemente compartiendo un partido de baloncesto, ensayando una pieza musical, planeando una excursión, diseñando un huerto o construyendo una magnífica maqueta.

- Disciplinas relacionadas con la naturaleza o con las maquetas, por ejemplo, pueden ser hobbies para descubrir mano a mano padres e hijos.

Respetando los gustos y cualidades de nuestro hijo, siempre será muy positivo para nuestra relación ser capaces de encontrar un hobby común. Puede que seamos nosotros los que tengamos que aprender e interesarnos por algo nuevo, pero merece la pena.

Mª Jesús Sancho. Psicóloga. Máster en Matrimonio y Familia. 

 


March 14, 2017, 4:29 p.m.

EL PATIO DEL COLEGIO, UN ESPACIO PARA EDUCAR

Durante las clases, niños y niñas trabajan juntos y entablan relaciones de compañerismo y cooperación bajo la mirada de un educador. De las 8 horas de media que pasa un alumno/a en un centro escolar, tres horas y media, es decir, el 43,7 por ciento, las pasa en el patio, si contamos también el recreo de después de comer. Sin embargo, en los ratos de recreo en el patio del colegio es cuando surgen los problemas de convivencia en el centro escolar.

Problemas en el patio del colegio

1. Abusos de poder. Es donde se incrementan los abusos de poder entre niños mayores y pequeños, de chicos sobre chicas y de alumnos más agresivos sobre otros más tranquilos.

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2. Agresiones, insultos y amenazas. Algunos utilizan el patio de colegio como escenario para solucionar sus diferencias utilizando las agresiones físicas, los insultos y las amenazas.

3. Mala distribución del espacio. El fútbol suele ocupar la zona más amplia del patio, dejando poco espacio a otros alumnos con otros intereses o actividades.

Y además:
- Se nota que se ha perdido el aprendizaje generacional de juegos populares o de calle.
- Se percibe que se agudiza la situación de niños o niñas rechazados u olvidados.
- Muchos conflictos se intensifican por falta de unas normas de educación básica como pedir por favor, o disculparse.

En muchos colegios, además, es necesario utilizar la clase posterior al recreo para tratar los conflictos que se generan durante ese tiempo. 

El patio del colegio

Por tanto, el patio del colegio debe ser también un lugar donde el colegio apoye una serie de aprendizajes relacionados con el desarrollo personal y social del alumnado, que van a influir directamente sobre el tipo de relaciones que se establecerá con sus iguales, en su capacidad de integración en un grupo...

En el patio del colegio, las interacciones entre iguales son más fuertes al no estar frente a un profesor. Por tanto, aunque no se pueda controlar, es preciso educar, posibilitar el desarrollo personal de cada alumno y su integración para que no se den situaciones de bullying o rechazo. Una falta de intervención intencionada desde el equipo de educadores, en la práctica, suele ser sustituida por abusos de poder, relaciones de independencia o exclusión.

Cómo convertir el patio del colegio en un espacio educativo

1. Trabajo en tutorías. Trabajar con los alumnos los temas de asertividad, actitudes de respeto y cooperación, solidaridad, no discriminación en función del sexo...

2. Resolución de conflictos. Observar quienes tienen problemas de integración o son objeto de discriminación para ayudarles desde los departamentos de psicología u orientación a los que necesitan mejorar su competencia social.

3 Mediación. El conflicto puese ser una oportunidad de mejora personal y colectiva cuando se resuelve mediante el diálogo,la negociación y la mediación. Es un paso necesario en el aprendizaje de la cultura de la paz.

Medios para conseguir que el patio del colegio sea un espacio educativo

1. Formación. Debe constar de momentos de reflexión en grupo, lectura comentada de textos y charlas de expertos.
2. Tutoría grupal. Espacio para actuar mediante la mediación para resolución positiva de los conflictos.
3. Aspectos organizativos. Están basados en la organización del tiempo de recreo en juegos participativos y colaborativos dirigidos por monitores para que los niños disfruten del tiempo de ocio y conozcan una gran variedad de juegos.

El profesorado en general es consciente de que el patio del colegio es el espacio ideal para poner en práctica habilidades sociales como la asertividad y la empatía, y enseñar en la práctica los valores morales.

Marisol Nuevo Espín

 

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